Estimado Señor Don, te escribo estas cuatro letras por que fui obrero tuyo de la fábrica de tejas. Trabaje para ti, no hubo forma de prosperar entregue mi salud y mi juventud, una vida perdida por no poder arreglar mis goteras.Y me duelen mis riñones, que sudaron tus millones.
Siempre haciendo lo mismo, perseguir mi destino por los mismos carriles y no fue divertido. Aunque tarde me doy cuenta que me hiciste la faena, no me encuentro satisfecho y quería que lo sepas.
Y me duelen los riñones, mis dolores, tus millones.
Y me duelen tus millones, te la sudan mis riñones.
Mis riñones.

(La sabiduría de la polla)
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